El fondo de reserva es obligatorio, y cada propietario está obligado a contribuir a él en proporción a la cuota de participación. La dotación al fondo nunca puede ser inferior al 5% del último presupuesto ordinario destinado a atender obras de conservación y reparación del inmueble. El fondo se constituye a parte del presupuesto ordinario y en éste deben intervenir todos los comuneros, incluyendo dueños de plazas de garaje, trasteros, locales y todas las fincas que forman parte del edificio.